El asistente con IA que atiende cuando su clínica no está o no puede, agenda de verdad —por profesional y por sala— y lleva la cuenta de los bonos, y el programa que lleva su caja y sus informes. 41 funciones en cinco áreas, cada una con su explicación paso a paso.
WhatsApp, Instagram y el teléfono, atendidos de noche y en festivos, de usted y en el idioma de cada paciente. Lo que cuenta un paciente se recoge tal cual, nunca se valora.
En una clínica de fisioterapia casi nadie puede atender el teléfono: el equipo está en la camilla, con las manos ocupadas y la puerta cerrada. Los mensajes se acumulan y se contestan tres horas después, cuando quien escribía ya ha llamado a otra clínica.
Ver en detalle →El teléfono de una clínica de fisioterapia suena siempre en el peor momento: en mitad de una sesión, con el paciente en la camilla. Contestar es interrumpir la sesión; no contestar es perder a quien llamaba.
Ver en detalle →Una clínica que cuida su Instagram recibe consultas por ahí, y no son pocas: alguien ve una publicación, le surge la duda de si le pueden atender y escribe por el mismo sitio donde estaba mirando. Ese mensaje llega al mismo teléfono que todos los demás, el que está en la sala con las manos ocupadas.
Ver en detalle →Muchos pacientes no escriben: mandan una nota de voz mientras van en el autobús, o una foto con un «¿esto se puede ver esta semana?». Si el asistente solo entiende texto, esos mensajes se quedan sin contestar justo cuando la persona tenía más ganas de pedir cita.
Ver en detalle →Los pacientes piden sesión cuando tienen un momento: por la noche, en la pausa del trabajo, el domingo por la tarde. Si a esa hora nadie contesta, buscan otra clínica que sí lo haga.
Ver en detalle →En zonas turísticas, bilingües o con muchos residentes extranjeros, una parte de los pacientes escribe en otro idioma. Si la clínica solo contesta en castellano, esa persona se va con quien la entiende.
Ver en detalle →Lo que más se teme de un asistente automático es quedarse atrapado en respuestas enlatadas. Con ClaudIA no pasa: si un paciente pide hablar con una persona, está molesto o plantea algo que se sale de lo habitual, ClaudIA se aparta y le pasa la conversación al equipo.
Ver en detalle →Por fisioterapeuta y por sala, con bonos de sesiones, series, clases en grupo, horas apartadas para lo urgente, Google Calendar y su página de reservas.
Una clínica con tres fisioterapeutas y dos boxes no tiene una agenda: tiene tres, y encajan entre ellas. La hora libre de un profesional no sirve si la sala está ocupada, y una sesión de treinta minutos no cabe donde solo quedan veinte.
Ver en detalle →Hay gente que no quiere escribir ni llamar: quiere ver las horas libres y elegir una. Si no encuentra dónde hacerlo, busca otra clínica que se lo ponga fácil.
Ver en detalle →El bono de sesiones es la forma habitual de cobrar en fisioterapia, y también la que más discusiones genera en el mostrador: cuántas quedaban, si esta contaba, si caducó. Casi siempre porque la cuenta vivía en una hoja de cálculo o en la memoria de alguien.
Ver en detalle →Un lumbago agudo no espera tres semanas. Pero si la agenda está llena, la primera hora libre es dentro de tres semanas — y esa persona termina en otra clínica, o en urgencias, o aguantando. La prioridad no sirve de nada si no hay sitio donde ponerla.
Ver en detalle →Un alta de fisioterapia rara vez es una sesión: son seis, ocho o diez, con un ritmo. Reservarlas de una en una, semana a semana, es la forma más segura de que la agenda se llene primero y el paciente se quede sin las últimas.
Ver en detalle →Cada vez más clínicas de fisioterapia dan clases: Pilates, ejercicio terapéutico, escuela de espalda, suelo pélvico. Y casi todas las llevan fuera de la agenda, en una libreta o en un grupo de WhatsApp, porque su programa solo sabe de una persona por hora.
Ver en detalle →Muchas clínicas llevan media vida dentro de Google Calendar y no quieren mudarse de herramienta para empezar. No hace falta.
Ver en detalle →Cada clínica trabaja a su manera: primera valoración, sesión de 45 o de 60 minutos, terapia manual, suelo pélvico, clases en grupo. ClaudIA no se inventa nada: informa y agenda con el catálogo que usted le da.
Ver en detalle →Un paciente que no puede mover su sesión con facilidad acaba sin venir y sin avisar. Y cada llamada para cambiar una hora interrumpe una sesión en curso.
Ver en detalle →Recordatorios, lista de espera, la memoria de cada paciente, su cumpleaños y los contactos del teléfono traídos a la ficha.
En un tratamiento de varias sesiones, olvidar una es lo más fácil del mundo. Y una sesión que nadie ocupa no se vuelve a vender: esa media hora ya no está.
Ver en detalle →Una cancelación de última hora deja media hora vacía que nadie va a ocupar, porque avisar uno a uno a quien estaba esperando no lo hace nadie con la agenda llena.
Ver en detalle →En un tratamiento de varias semanas, el paciente quiere seguir con la misma persona y que no le pregunten lo mismo cada vez. Eso es lo que hace que termine el tratamiento en su clínica.
Ver en detalle →Un mensaje de la clínica el día del cumpleaños es un gesto pequeño que el paciente recuerda, y que dice que en esa clínica le conocen.
Ver en detalle →No todas las clínicas vienen de otro programa. Muchas llevan a sus pacientes en la agenda del teléfono de la clínica, y teclear doscientas fichas a mano no es una opción.
Ver en detalle →Caja y TPV, productos, informes, reseñas, campañas, el registro de llamadas, el resumen de la mañana y el registro horario de su equipo.
Llevar una clínica pequeña es mirar cinco cosas a la vez: quién viene hoy, quién no ha vuelto, qué bonos quedan abiertos y cómo va el mes. Normalmente cada una está en un sitio distinto.
Ver en detalle →Cobrar en una clínica pequeña suele acabar en un cuaderno y en la memoria de quien estaba en el mostrador. Cuadrar el día se convierte en una tarea de la noche.
Ver en detalle →Al acabar la sesión, el paciente pregunta por la crema que se le ha aplicado o por la tobillera que se le ha recomendado. Venderla en recepción es un servicio para él y un ingreso para la clínica, siempre que no haya que apuntarla en una libreta aparte.
Ver en detalle →Casi todas las decisiones de una clínica pequeña se toman con una intuición: parece que los martes están flojos, parece que la gente pide más una cosa que otra. A veces la intuición acierta y a veces no, y no hay forma de saberlo.
Ver en detalle →Las reseñas son lo primero que mira quien busca una clínica de fisioterapia cerca de casa. Y casi nadie las pide, porque hay que acordarse justo cuando el paciente ya está saliendo por la puerta y porque pedirlas en persona da apuro.
Ver en detalle →Una reseña de una estrella en la ficha de una clínica se lee durante años, y siempre llega igual: de golpe, ya publicada y sin que nadie haya podido hablar antes con esa persona.
Ver en detalle →Hay cosas que hay que contarle a toda la cartera y a nadie en particular: la clínica se traslada, cambia el horario de verano, se incorpora otro fisioterapeuta. Hacerlo a mano por WhatsApp es una tarde entera, y cien mensajes iguales en un minuto son la forma más rápida de que le bloqueen el número.
Ver en detalle →El registro de la jornada es obligatorio en España y casi siempre acaba en un cuaderno o en una hoja que alguien rellena a final de mes de memoria, que es exactamente lo que la norma no quiere.
Ver en detalle →En recepción no hay tiempo ni ratón: hay un paciente esperando para pagar mientras el siguiente entra. El modo mostrador es la misma caja de ClaudIA dibujada para una tableta, a pantalla completa y con botones grandes.
Ver en detalle →Lo que le ahorra trabajo a la clínica cada semana es que el cobro viva donde ya está la sesión —quién pagó, cuánto, de qué forma y qué fisioterapeuta le atendió— y que la asesoría reciba el mes ordenado sin pasar nada a mano.
Ver en detalle →Empezar el día con la agenda clara cambia cómo se trabaja: quién viene, a qué hora, con qué fisioterapeuta, y cómo fue el día anterior.
Ver en detalle →Cuando el teléfono lo atiende un asistente, lo lógico es querer saber qué se dijo. En ClaudIA cada llamada queda guardada con un resumen y la transcripción completa.
Ver en detalle →La ficha de cada paciente, su equipo con sus accesos, los consentimientos firmados, órdenes por WhatsApp y personas de soporte cuando las necesita.
Un asistente que hace cosas por su cuenta y no se puede parar no sirve en una clínica. Aquí el control es del profesional, siempre.
Ver en detalle →Lo que hace falta saber antes de que entre un paciente cabe en una pantalla: cuándo vino la última vez, qué bono tiene abierto, con qué fisioterapeuta suele ir y qué conviene tener en cuenta con él.
Ver en detalle →Entrar en el panel no siempre se puede: se está en la sala, con las manos ocupadas y el teléfono en el bolsillo. WhatsApp, en cambio, se abre en cualquier sitio y en veinte segundos.
Ver en detalle →Una clínica con tres fisioterapeutas tiene tres agendas, tres listas de lo que hace cada uno y tres formas distintas de necesitar el panel. Y una sola cuenta con todo dentro es un riesgo: la contraseña acaba en el grupo de WhatsApp del equipo.
Ver en detalle →Cambiar de programa suele ser un secuestro suave: los datos están, pero sacarlos cuesta un correo, una espera y a veces una factura. Aquí no. La cartera de pacientes y la agenda entera —todas las sesiones, no solo la semana que se está mirando— se descargan desde el panel.
Ver en detalle →Hay técnicas que necesitan el consentimiento informado del paciente antes de la primera sesión, y en casi todas las clínicas sigue siendo una hoja impresa que se firma en recepción con prisa y acaba en una carpeta. Cuando hace falta enseñarlo, hay que buscarlo.
Ver en detalle →ClaudIA trabaja para la clínica, no al revés. Hay conversaciones que alguien del equipo prefiere llevar en persona: un paciente de muchos años, una queja o un caso delicado.
Ver en detalle →Confiar la atención de la clínica a un asistente con IA da respeto, y por eso el soporte de personas va incluido en la cuota, sin extras.
Ver en detalle →Pruébela aquí mismo
Pida una sesión a nuestro centro de demostración. Le contesta ClaudIA de verdad: mira la agenda, le ofrece hora con su fisioterapeuta y verá cómo quedaría la sesión en su agenda.
¿Prefiere probarla en WhatsApp? Escriba al +34 623 79 98 28.
Usted es el paciente: toque una pregunta o escriba la suya, como haría por WhatsApp.
¡Hola! Soy ClaudIA, del Centro de Fisioterapia Bienestar. Pídame una sesión, cámbiela o pregúnteme por los bonos, como harían sus pacientes.
Agenda del centro
Cuando ClaudIA le dé una sesión, aparecerá aquí, como en su agenda.
ClaudIA mira la agenda de verdad del centro de demostración. Es una prueba: aquí no se guarda nada.