Gestiona la agenda
Un rato guardado para el que llega con dolor agudo
Un lumbago agudo no espera tres semanas. Pero si la agenda está llena, la primera hora libre es dentro de tres semanas — y esa persona termina en otra clínica, o en urgencias, o aguantando. La prioridad no sirve de nada si no hay sitio donde ponerla.
Con esto, usted aparta uno o varios ratos del día —a las 12:00 y a las 18:30, por ejemplo— y ClaudIA no los ofrece en una reserva normal: para el resto de pacientes, esas horas no existen. A quien escribe o llama contando dolor agudo se los ofrece al momento, aunque el resto del día esté completo.
Y no pierde la camilla: si a media mañana nadie ha necesitado el rato de las 12:00, ese rato vuelve solo a la agenda normal y se puede vender. Usted decide con cuánta anticipación se libera.
ClaudIA no valora síntomas ni decide qué es urgente por su cuenta: hereda la urgencia de lo que el propio paciente cuenta. Priorizar no es diagnosticar, y la decisión clínica sigue siendo de su equipo.
Cómo funciona
- Usted elige las horas que quiere apartar, hasta cuatro al día.
- Esas horas se apartan para TODO el equipo: mientras estén apartadas, ninguna agenda las ofrece en una reserva normal.
- A quien llega contando dolor agudo, ClaudIA se las ofrece al momento.
- Si nadie las necesita, se liberan solas un rato antes (usted elige cuánto) y vuelven a la agenda.
- Usted puede agendar en ellas lo que quiera desde el panel: el candado es solo para lo que reserva ClaudIA.
La clínica tiene apartadas las 12:00 y las 18:30. A las nueve y media escribe alguien que se ha quedado bloqueado de la espalda esa mañana. La agenda está completa, pero ClaudIA le ofrece las 12:00 y le agenda la sesión. Ese mismo día, a las 16:30, el rato de las 18:30 sigue libre y nadie lo ha pedido: vuelve solo a la agenda y lo ocupa una revisión normal.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca valora lo que le cuenta un paciente ni recomienda tratamiento: eso es del fisioterapeuta.