Usted tiene el control
Cada paciente, con su historial a mano
Lo que hace falta saber antes de que entre un paciente cabe en una pantalla: cuándo vino la última vez, qué bono tiene abierto, con qué fisioterapeuta suele ir y qué conviene tener en cuenta con él.
Cada paciente tiene su ficha y se rellena sola: las sesiones que han pasado, la próxima, lo que lleva gastado, los bonos vivos y las conversaciones de todos los canales. Encima de eso, el equipo apunta lo suyo: notas privadas, precauciones de acceso —viene acompañado, necesita camilla accesible, no puede subir escaleras— y temas a recordar.
Aquí NO se guarda historia clínica, y no es un olvido: ClaudIA no la pide, no la registra y no la usa. Eso vive en el programa sanitario de su clínica, que es donde le corresponde. Lo que se apunta en la ficha es operativo y sirve para atender bien, no para valorar a nadie.
Las notas internas son internas: ClaudIA jamás las menciona al hablar con el paciente. Lo que sí aplica de la ficha es cómo quiere esa persona que se le trate y en qué idioma se le escribe.
Cómo funciona
- La ficha se rellena sola con cada sesión: historial, próxima hora, bonos y lo que lleva gastado.
- El equipo añade notas privadas, precauciones de acceso y temas a recordar.
- La cartera se organiza con etiquetas propias, y ahí se marca quién no quiere recibir promociones.
- Nada de lo interno sale en una conversación: es solo para su equipo.
El fisioterapeuta abre la ficha entre paciente y paciente: última sesión hace ocho días, bono de diez con cuatro consumidas, viene acompañado y prefiere las tardes. Treinta segundos de lectura que se notan durante la sesión entera.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca valora lo que le cuenta un paciente ni recomienda tratamiento: eso es del fisioterapeuta.