Lleva la clínica, no solo la agenda
Lo que vende en recepción, en el mismo ticket
Al acabar la sesión, el paciente pregunta por la crema que se le ha aplicado o por la tobillera que se le ha recomendado. Venderla en recepción es un servicio para él y un ingreso para la clínica, siempre que no haya que apuntarla en una libreta aparte.
En ClaudIA cada producto tiene su ficha —precio, marca, familia y código de barras— y se cobra en el mismo ticket que la sesión. Sus existencias bajan solas al vender y vuelven si se devuelve el ticket entero.
Las entradas de mercancía y los recuentos se apuntan con un botón, cada movimiento queda registrado con su porqué y la lista avisa de lo que está bajo mínimos antes de que se acabe.
Cómo funciona
- Se da de alta cada producto con su precio, su código de barras y el mínimo para el aviso.
- En la caja se busca por el nombre o se pasa el lector: entra en el ticket junto a la sesión, con su IVA.
- Al cobrar, las existencias bajan solas; si se devuelve el ticket entero, vuelven.
- Las entradas de mercancía y los recuentos se apuntan con un botón, y cada cambio queda registrado.
Tras la primera semana de enero, cinco pacientes se llevan la misma crema de calor. La lista la marca bajo mínimos, se pide a tiempo y, cuando llega, se apunta la entrada. Nadie sale de la clínica con un «se nos ha acabado».
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca valora lo que le cuenta un paciente ni recomienda tratamiento: eso es del fisioterapeuta.