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Vender productos en la clínica de fisioterapia: el ticket de la sesión y las existencias

30 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura

Al terminar la sesión, muchos pacientes preguntan en recepción por lo que han visto en la camilla: la crema, el vendaje neuromuscular, la tobillera o la pelota de ejercicios. Venderlo ahí mismo es cómodo para ellos y es un ingreso para la clínica.

El problema no es venderlo. Es llevar la cuenta: cuánto se vendió, cuánto queda en el armario y cuándo hay que pedir, sin una libreta al lado de la caja.

Por qué la venta de recepción se escapa

La sesión se cobra en la caja; el producto, en otro sitio. Si apuntar una venta exige abrir otra hoja o escribir en un cuaderno, con la agenda llena no se apunta, o se suma a la sesión y a fin de mes nadie sabe qué se vendió.

La solución es que vender un producto cueste lo mismo que cobrar una sesión: una línea más en el mismo ticket.

El producto, en el mismo ticket que la sesión

En ClaudIA los productos van dentro de la caja. Cada uno tiene su ficha: nombre, marca, familia, precio de venta, precio de compra, IVA y código de barras. En recepción se busca por el nombre o se pasa el lector de códigos de barras, y el producto entra en el ticket junto a la sesión, con su precio y su IVA.

Al cobrar, sus existencias bajan solas, y vuelven si se devuelve el ticket entero. Si el sistema cree que quedan menos unidades de las que se venden, la caja lo avisa pero la venta sale: el producto ya está en la mano del paciente, y queda marcado para revisarlo con un recuento.

Las existencias, con su porqué

Las existencias son la suma de cada movimiento, y cada movimiento queda apuntado con su motivo.

Qué pasaQué se haceQué queda apuntado
Llega el pedidoSe pulsa «Entrada» y se escriben las unidadesUna entrada, con quién la apuntó
Se vende en la cajaNada: lo hace el cobroUna venta, con su ticket
Se devuelve el ticket enteroNada: lo hace la devoluciónUna devolución, con su documento
Se cuenta el armarioSe pulsa «Recuento» y se escribe lo que hayUn ajuste por la diferencia

Pedir a tiempo, y quién toca qué

Cada producto lleva un mínimo. Cuando baja de ahí, la lista lo marca como «Bajo mínimos» y el resumen de arriba dice cuántos hay, así que el pedido sale antes de que alguien pregunte por algo que ya no queda. El historial de cada producto enseña cada movimiento con su fecha y su ticket.

Cualquiera del equipo puede apuntar las entradas y los recuentos. El catálogo y los precios solo los cambia quien lleva la clínica.

Los pedidos al proveedor se siguen haciendo como hasta ahora, con la lista de lo que está bajo mínimos delante. Y el asistente de WhatsApp y de voz se centra en las citas: los productos se venden en la caja.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta un programa de stock aparte para vender en recepción?

Con ClaudIA, no. Los productos van dentro de la misma caja con la que se cobran las sesiones: tienen su catálogo, entran en el ticket y sus existencias bajan solas al cobrar. Se activan con la caja, desde el panel.

¿Se puede usar un lector de códigos de barras?

Sí. Se pasa el lector por el producto y entra directo en el ticket, con su precio y su IVA. Sin lector, se busca por el nombre o por la marca.

¿Qué pasa si se vende algo que el sistema cree agotado?

La venta sale igual. La caja avisa de que constaban menos unidades y el producto queda marcado para revisarlo con un recuento.

¿Puede el equipo cambiar los precios?

No. El equipo apunta entradas de mercancía y recuentos; el catálogo y los precios solo los cambia quien lleva la clínica.

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