Datos de pacientes y WhatsApp en una clínica de fisioterapia: lo que hay que tener atado
17 de agosto de 2026 · 1 min de lectura
En una clínica de fisioterapia, el WhatsApp lleva años funcionando como recepción de facto. Eso no es malo por sí mismo, pero hay que saber qué está pasando por ahí y qué no debería.
Lo que sí puede ir por mensajería
La gestión: pedir hora, cambiarla, cancelar, preguntar precios y horarios, confirmar una sesión, saber cuántas quedan de un bono. Son datos de contacto y de agenda, y su tratamiento está cubierto por la relación con el paciente.
Lo que no debería ir por ahí
La historia clínica. Informes, pruebas, valoraciones y evolución viven en su programa sanitario, con su control de acceso, y no en una conversación. Si un paciente manda algo de eso por su cuenta, queda en la conversación como lo que es —un mensaje— y su equipo decide qué hacer.
Lo que no hace ClaudIA es pedirlo: no solicita antecedentes médicos ni los registra en ninguna ficha.
Los dos papeles
El contrato de servicio y el anexo de encargado del tratamiento. El segundo es el que exige el RGPD cuando alguien trata datos por cuenta de su clínica, y es el que casi nadie pide. Se firman antes de empezar, y en ClaudIA se firman online.
Dos preguntas que conviene hacer a cualquier proveedor
En qué país están alojados los datos, y qué pasa si usted se va: si puede exportarlos y si se borran cuando lo pida. Si alguna de las dos respuestas tarda en llegar, es la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir usando el WhatsApp de siempre de la clínica?
Sí, y es lo normal: se conecta el número que ya tiene con un código QR, sin cambiar de línea.
¿El asistente lee toda la conversación?
Lee la conversación de esa persona con su clínica para poder responder con sentido. No cruza conversaciones entre pacientes ni entre clínicas.
¿Y si un paciente pide que se borren sus datos?
Se borran. Es un derecho suyo y está previsto en el panel.
¿Quieres verlo funcionando con los tratamientos y los horarios de tu clínica?